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Octubre de 2008, N.° 12, Ejemplar 3: JSTOR entrevista al asesor en jefe de Aluka

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En el año 2004, Heinz Rüther, profesor de Geomática de la Universidad de Cape Town, conceptualizó, desarrolló y, luego, propuso a la Fundación Andrew W. Mellon la idea de crear una base de datos digital integrada sobre el patrimonio cultural africano: la colección Paisajes y patrimonio cultural africanos. Desde entonces, ha trabajado con Aluka y ha dirigido un equipo de investigadores con el fin de desarrollar documentación espacial, contextual y visual de alta calidad sobre los sitios que conforman el patrimonio cultural de África. La colección se compone de más de veinte mil objetos digitales, entre los que se incluyen fotografías, modelos tridimensionales, datos espaciales (GIS), imágenes de arte hecho en piedra, manuscritos, diarios de viaje, libros e informes de investigación no publicados.

JSTOR: ¿Cómo surgió la idea de documentar espacial y digitalmente el patrimonio cultural de África?

HR: Durante unos veinte años, he estado investigando y documentando sitios arqueológicos de Europa y África en proyectos conjuntos con arqueólogos e historiadores. En el año 1995, tuve la oportunidad única de trabajar con el Instituto de Conservación Getty y el Departamento de Antigüedades de Tanzania en la documentación de las huellas del homínido de Laetoli, que datan de 3,5 millones de años de antigüedad. Ése fue mi primer proyecto de documentación de patrimonio realizado totalmente en formato digital. Mientras trabajaba en ese proyecto, comencé a darme cuenta de la importancia y el valor que tiene la documentación digital para la comprensión, conservación y restauración de un sitio. A partir de esa experiencia, a lo que se sumó el escaso trabajo de documentación digital que se ha hecho del patrimonio en África, surgió la idea de un proyecto que abarcase todo el continente para documentar los sitios que conforman el patrimonio cultural africano.

JSTOR: ¿Puede describir el tipo de desafíos con el que se han enfrentado hasta ahora al documentar sitios de patrimonio cultural?

HR: El equipo abocado a este proyecto debe lidiar con problemas técnicos, ambientales y culturales. La documentación digital tridimensional es una disciplina relativamente nueva, que combina una amplia gama de métodos y tecnologías que requieren diferentes grados de pericia y destreza en el manejo de la teoría, la práctica y el software relacionados. Ha sido difícil obtener un equipo de personas que tuviesen la gama de aptitudes y dedicación necesarias. Se presentan condiciones difíciles en el trabajo de campo; como trabajar con una temperatura de 45º C con acceso limitado al agua, o con la amenaza de contraer malaria después de haber estado días enteros expuestos a los mosquitos, o con el riesgo que significa que ingrese ese polvillo seco del Sahara en los delicados equipos que utilizamos. Encontrar fuentes confiables de electricidad es también un problema constante. Y, además, está siempre presente la preocupación de que se produzca alguna falla en los equipos cuando estamos en áreas remotas. En este entorno, un inconveniente menor puede significar el fin de toda una campaña de trabajo de campo. También es importante tener un entendimiento básico del amplio espectro de diferencias culturales y sensibilidades que existen a lo largo del territorio africano. Una vez obtenido el permiso de las autoridades correspondientes, es esencial, aunque no siempre fácil, lograr que las comunidades locales conozcan nuestro proyecto y confíen en él, dado que sería imposible trabajar en el lugar de otra manera.

JSTOR: Como profesor e investigador, ¿de qué manera cree que se utilizarán académicamente los datos que usted y su equipo están produciendo? ¿Qué otros usos y aplicaciones posibles existen fuera del ámbito académico?

HR: Los procedimientos que hemos adoptado para capturar datos para el proyecto están diseñados de manera tal de garantizar su objetividad y requerir una interpretación mínima, con la intención de proveer datos imparciales para una amplia gama de aplicaciones. La amplia variedad de datos espaciales y su gran precisión métrica tendrán, espero, un continuo potencial de uso en diferentes ámbitos, no sólo en el académico. Tanto investigadores como estudiantes podrán tener una aproximación al paisaje que da contexto a un sitio a través de las fotografías, las imágenes panorámicas, los videos y las fotografías aéreas. También podrán estudiar sus aspectos ambientales y arquitectónicos, y las características de su diseño. Es posible realizar un análisis cuantitativo a través de la medición en pantalla de las diferentes dimensiones. Las relaciones espaciales pueden explorarse a través de las funciones de búsqueda del sistema GIS.

Fuera del ámbito académico, este material puede utilizarse para proyectos de restauración y conservación, para administración y mantenimiento de los sitios, para servir como base de estudios sobre impactos ambientales o planificación urbana, y como registro digital permanente para el futuro. Esta base de datos también representa una manera de introducir este rico patrimonio cultural en la educación primaria y secundaria. Los países africanos han expresado, asimismo, el interés por utilizar estos datos para comercializar y destacar sitios determinados con fines turísticos. Al conceptualizar el proyecto, también pensé en el uso interactivo de los datos por parte de las autoridades locales, los administradores de los sitios y expertos internacionales que, por ejemplo, podrían actualizar regularmente el sistema de información geográfica (GIS, en inglés) o agregar resultados de investigaciones recientes.

JSTOR: Acaba de completar lo que es quizás la documentación digital más amplia y detallada de un sitio de patrimonio cultural de África: las iglesias excavadas en piedra de la región de Lalibela en Etiopía. ¿Qué tipo de desafíos debieron enfrentar usted y su equipo al procesar estos datos?

HR: Al principio, yo había estimado un período de tres a cuatro meses para el procesamiento de los datos. Terminó llevándonos cerca de ocho meses poder combinar todas las imágenes escaneadas en un solo modelo tridimensional de doce iglesias. Además de la complejidad de tener que utilizar una secuencia conformada por diferentes paquetes de software, el problema principal fue el tamaño mismo del conjunto de datos. Sin embargo, el resultado final bien valió el esfuerzo. Ahora tenemos un modelo computarizado único de uno de los sitios más maravillosos de África, sino del planeta, que puede ser visto por todo el mundo.

JSTOR: ¿Qué desafíos enfrentan las naciones africanas en cuanto a la preservación de sus patrimonios tangible e intangible? ¿Qué impacto espera que tenga el hecho de crear mayor conciencia sobre el rico patrimonio cultural de África?

HR: El desafío para África es hacer que un sitio de patrimonio cultural pueda ser visitado por turistas sin perder su carácter ni su atmósfera y conservando su dignidad. Esto es sumamente importante en el caso de los sitios religiosos, como las mezquitas de Djenné y Tombuctú o las iglesias de Lalibela. En los últimos 30 años, he visto cómo muchos sitios pasaban de ser lugares aislados, tranquilos, llenos de magia e historia a convertirse en centros turísticos con modernos hoteles y locales dedicados a la venta de souvenirs. Espero que la existencia de estos conjuntos de datos, extensos y detallados, que estamos creando contribuya a generar un mayor conocimiento y conciencia sobre el pasado de África. Eso, a su vez, podría llevar a una mejor protección contra actos vandálicos, al desarrollo de planes para administrar los sitios y a un interés por luchar para que ciertos sitios obtengan el reconocimiento de la UNESCO como patrimonio de la humanidad. También podría generar un aumento del turismo, lo cual espero que sea manejado con sensibilidad.

JSTOR: ¿Qué beneficios o ventajas le ha otorgado el hecho de haber trabajado con Aluka?

HR: Primero y principal, la capacidad de Aluka de exponer y distribuir los resultados de nuestra documentación a través de Internet para que tengan acceso a ellos estudiantes y académicos del mundo entero. Otra ventaja clara fue combinar los datos que generamos y adquirimos con otros materiales históricos y contextuales, tales como manuscritos raros, documentales sobre viajes del siglo XIX, mapas y materiales de archivo inéditos. Estos materiales contextuales, que antes no estaban accesibles para la mayoría de los académicos y estudiantes, fueron digitalizados por Aluka y otros socios de la red. Como resultado, se obtuvo una base de datos única, disponible a través de Internet, de datos visuales, espaciales y contextuales sobre el extraordinario patrimonio y legado de África.

Imágenes de Paisajes y patrimonio cultural africanos:

Beta Madhane Alem (Iglesia del Salvador del Mundo) en Lalibela, Etiopía. Profesor Heinz Rüther de la Universidad de Cape Town. (.jpg)

Beta Maryum (Iglesia de María) en Lalibela, Etiopía. Profesor Heinz Rüther de la Universidad de Cape Town. (.jpg)